Si buscas un pueblo tranquilo, con las casas mimadas por sus vecinos y un entorno que transmite paz y serenidad, no dudes en venir a Buera.

    El trazado urbano consta de dos calles principales, alargadas y paralelas, que se prolongan hacia el sur. Desde el aparcamiento, situado a la entrada, puedes comenzar a recorrer el pueblo tomando cualquiera de las dos calles. Descubrirás multitud de detalles interesantes: escudos de armas, elementos de forja en puertas y balcones, elegantes portaladas talladas en piedra, chimeneas tradicionales y lo más sorprendente, bellos patios empedrados con cantos rodados que crean motivos geométricos.

    En el extremo sur de Buera se encuentra la iglesia parroquial de San Juan Bautista. Es un bello edificio de aire medieval, en el que destaca su esbelto campanario. El interior sorprende por la sobriedad de los muros y bóvedas, levantados con piedra sillar finamente tallada. La elegante sencillez de la nave nos invita al recogimiento. Si deseas visitarla, solo hay que preguntar en el pueblo y alguno de sus vecinos te la enseñará gustosamente.

    Buera también es conocido por sus fiestas. Comienza el año con la celebración de San Fabián y San Sebastián, siendo protagonistas las hogueras en calles y plazas. A mediados de mayo se celebra la romería al Santuario de la Virgen de Dulcis y a finales de agosto la Fiesta Mayor, en la que destaca la tradicional y siempre entrañable ronda jotera.

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