La ermita de Santa María de Dulcis

    Nuestra ruta nos lleva a uno de los enclaves más queridos por los vecinos de Buera y también por los habitantes de los pueblos del entorno. Generación tras generación han acudido en romería cada 10 de mayo y también en rogativa para pedir lluvia en momentos de sequía.

    El templo actual es del siglo XVII y fue levantado sobre uno románico del que no quedan restos.  La aparente sencillez y sobriedad del exterior contrasta con la belleza, luminosidad y riqueza ornamental de los muros y bóvedas interiores. De hecho, nos encontramos frente a un magnífico conjunto de yeserías barrocas con decoración geométrica de clara influencia mudéjar. Gracias a su gran interés artístico y su excelente estado de conservación, el santuario está declarado Bien de Interés Cultural.

    En su parte exterior todavía quedan los restos del que fue el edificio de los romeros y que permaneció en pie hasta comienzos de los años 90 del siglo XX.

    Las encinas y los quejigos abrazan a este edificio, solitario y sereno, creando un delicioso paisaje en el que confluyen la naturaleza, el arte y la tradición.

    Para visitar el interior del santuario se puede pedir la llave a través del teléfono del Torno. Se recomienda realizar una reserva previa para asegurar la disponibilidad de la misma.

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